Autor: Abel Barrera Hernández
El 23 de noviembre salieron siete camiones con 60 niños del pueblo me‘phaa, de la Montaña de Guerrero. Fueron a trabajar como peones: en lugar de ir a la escuela, ahora recolectan pepinos para las empresas multinacionales. A cambio de salarios de hambre, de desnutrición infantil, de muertes maternas, los hambrientos sostienen las grandes economías. Nadie los ve, nadie los representa en el Congreso, tampoco en el gobierno