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GUERRERO  

Aguas negras en la laguna de Tixtla

Juan Carlos González Alarcón, texto y fotos
El gobierno estatal reconoce que la laguna de Tixtla está contaminada por aguas del drenaje. Luego de la inundación de la ciudad, se encuentran en riesgo sanitario más de 33 mil personas. Entre las causas de las inundaciones, la negligencia de las autoridades de los tres niveles de gobierno que, incluso, han permitido la construcción de casas habitación y un centro deportivo en terrenos de la laguna.

 

 

 


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El jefe de la Jurisdicción Sanitaria 03 Centro, de la Secretaría de Salud de Guerrero, José Luis Núñez Ochoa, reconoce que “la laguna de Tixtla está contaminada por aguas negras del drenaje que contienen materia fecal, infinidad de bacterias, virus y parásitos”, lo que representa un grave peligro para los casi 33 mil habitantes de la ciudad.

El funcionario reconoce que si los habitantes ingieren el agua o consumen productos de la laguna, como los peces, e incluso si la utilizan para bañarse, estarían expuestos a diversas enfermedades: diarrea, dermatosis, conjuntivitis y hongos.

Luego de la contingencia por la inundación, producida a partir del 16 de septiembre pasado, el funcionario informa que “fueron atendidas en los albergues unas 300 personas, algunas con cierto riesgo de dermatitis y de hongos”.

“De inmediato tuvimos que aplicar la vacuna contra el tétanos en 460 casos y la doble viral contra Sarampión y Rubéola en 409; y para prevenir el dengue, el criadero de su transmisor el aedes aegypti, personal de la Secretaría de Salud visitó 7 mil 745 casas, de las cuales se trataron con abate los tanques, piletas y cisternas en 4 mil 321 casos.”

Además “nebulizamos” (rociamos), con la misma finalidad, durante casi 24 horas los 38 barrios y colonias de la ciudad; es decir, las 877 hectáreas de la zona urbana.

Adicionalmente se hizo “el rociado” en las casas de 29 colonias mediante las motomochilas que portaban los brigadistas.

Núñez Ochoa admite: “Tuvimos algunos casos de dermatitis, de hongos, de infecciones respiratorias, pero no un brote”.

Agrega que durante la temporada se registraron tres casos de dengue. Sólo uno de ellos fue cerca del área afectada. “Suponemos que los otros casos nada tuvieron que ver con la inundación y los tres están controlados”, asegura.

El mosco que transmite el dengue, el aedes aegypti, no vive en agua sucia, refiere Núñez Ochoa. “Le gusta el agua limpia, es decir, vive con nosotros en floreros y no, en agua encharcada.

Categóricamente niega que se haya presentado una epidemia. “De lo contrario, hubiese habido una mortandad a diestra y siniestra difícil de ocultar”, recalca.

Asegura que las plantas que venden agua embotellada en garrafones para el consumo humano “están en norma” y agrega que a los que venden agua en pipas o en tinacos “les estamos pidiendo que cloren su agua para desinfectarla”.

Inundación, como hace 18 años

Por su parte, Nubia Sáyago González, subsecretaria de Protección Civil Estatal, considera que “las crecidas de la laguna son fenómenos que tarde o temprano regresan, son recurrentes, es algo completamente natural”.

“La última vez que ocurrió fue en 1989, cuando fueron inundadas algunas calles de los Barrios Santuario, Santa Cecilia, Camposanto y San Antonio, como que en esta ocasión.”

La funcionaria reconoce que “sí hay una situación muy delicada” debido a los asentamientos humanos que han invadido parte de la laguna y al pésimo estado en que se encuentra el drenaje de la ciudad. Reconoce que tan sólo en dos años se incrementó el número de casas en esos terrenos: de 50 a 120 viviendas.

Dice que el gobierno del estado ya solicitó a la Comisión Nacional del Agua la delimitación de la zona federal para “solicitar que se haga, si es necesaria, una reubicación de las viviendas”. En esta ocasión, 390 fueron las afectadas.

“La única responsabilidad aquí del Ayuntamiento –acota Sáyago González– sería aportar el terreno y ya nosotros entraríamos con el Instituto de Vivienda y Suelo Urbano de Guerrero y otras instancias federales y estatales para la reubicación de las viviendas.

—Si resulta que han invadido terrenos de la laguna, que es zona federal, entonces habría un delito.

—Exactamente.

—Y habría responsables que perseguir: exalcaldes y funcionarios municipales, incluso estatales, y también alguno que otro político del color que sea.

—Exactamente.

Nubia Sáyago precisa que la presente inundación de la laguna es una llamada de atención tanto para las autoridades federales, estatales y municipales como para la población tixtleca en el sentido de “cuidar más a la naturaleza”.

Este año hubo eventos en la entidad, cuenta la especialista en Prevención de Desastres, que tenían entre 10 y quince años que no se presentaban, como la crecida del río Jale en Tlapa y del Ajolotero en Chilapa.

Deterioro ambiental

“No quiero echarle la culpa a la población –dice el médico José Núñez Ochoa–, pero también hay que reconocer que a veces nosotros como habitantes de un lugar tenemos mucha culpa de cuestiones que pasan en la naturaleza”.

Explica que los resumideros se taparon con tanta basura. Además, reconoce que las autoridades no previeron “que este año lloviera tanto y no se limpiaron los resumideros y esta fue una de las causas de la inundación”.

Otra de las causas de la inundación, explica el especialista en Salubridad, es la obra del drenaje, cuyos ductos “son pequeños y muchos de los cuales están obstruidos con basura o colapsados por tierra; y eso provoca que las aguas negras del drenaje broten por las alcantarillas y escurran a la laguna”.

Agrega que “esto va a seguir sucediendo porque cada día llueve más, como efecto del cambio climático y del calentamiento global”. Por ello, recomienda a las autoridades municipales “que ahora sí prevean el peligro de otra inundación, que no las tome desprevenidas como esta vez, que limpien los resumideros a tiempo, los cauces de las barrancas, y que la población, por su parte, evite tirar basura, sobre todo aquella no biodegradable”.

Núñez Ochoa confirma que se han invadido los terrenos de la laguna y que incluso en éstos se ha construido un centro deportivo. Sin embargo, dice desconocer los nombres y cargos de quienes autorizaron la construcción en terrenos de la laguna.

“Pero no quisiéramos echarle la culpa nomás a las autoridades. Hay que aceptar la responsabilidad de todos. De la población, que tira la basura sobre todo.”

Causas de la inundación

“El problema de la inundación se debió a que tuvimos precipitaciones continuas, casi diario, y no por la cantidad de agua que cayó en un solo evento”, precisa la subsecretaria de Protección Civil, Sáyago González. La precipitación más alta fue de 43 milímetros cúbicos, ocurrida el 19 de septiembre. El 8 de septiembre se registraron 38; el 14, 21; el 15, 21 milímetros cúbicos. Y el 16 empezó a llegar el agua a las casas. Un mes antes se tuvo la mayor precipitación de la temporada, que fue de 52 milímetros cúbicos y no hubo ningún problema.

Explica que “para que Acapulco empiece a tener problemas, debe haber una precipitación de 250 milímetros cúbicos de agua; en el caso de Iguala, se necesita una precipitación de 70; mientras que Chilpancingo necesita de 80 milímetros de lluvia”. Acapulco, con el huracán Paulina recibió 400 milímetros cúbicos de agua de lluvia durante cuatro horas.

La subsecretaria de Protección Civil anticipa que en 2008, con recursos del Fondo Nacional de Prevención de Desastres, se colocarán 132 estaciones meteorológicas en todo el estado.

“Eso nos permitirá no sólo tener pronósticos más certeros, sino tener un registro más focalizado de las precipitaciones, además de emitir alertamientos y corroborar afectaciones en caso de desastre para dar a conocer la declaratoria respectiva. Con las estaciones estaremos a la vanguardia. De hechos somos de los pocos estados que elaboran sui propia información.” Las otras entidades que también generan información meteorológica son Chiapas, Veracruz, Jalisco y el Distrito Federal.

Rechazo a la construcción de canales

Nubia Sáyago dice que aunque la población demanda la construcción de un canal, “nosotros creemos que la mejor opción es la rehabilitación del resumidero”.

—¿Entonces nada de abrir cerros para llevar el agua contaminada a los límites del municipio de Mochitlán o Quechultenango, ni de bombearla hacia el municipio de Mártir de Cuilapan?

—Obviamente tenemos que esperar el estudio, la propuesta de la empresa; pero lo que hemos observado es que el Resumidero sí funciona.

—Pero sí necesita de una rehabilitación, de una inversión muy grande, advierte. Mide unos 60 metros de diámetro y 14 metros de profundidad.

Considera que el azolvamiento de los resumideros  y pozos de absorción se debió a la basura: botellas y bolsas de plástico, latas de aluminio, envases de vidrio, incluso caballos muertos y sedimentos de peces. “Todo eso provocó que se haya tapado el resumidero”.

Los resumideros son los que tienen agrietamientos naturales, mientras que los pozos de absorción, 13 en total, son los tubos que están insertados a diferentes alturas que permiten la salida del agua de manera gradual conforme se presente el crecimiento de la laguna.

“Y este problema no es únicamente de la actual administración municipal sino de anteriores.”

El resumidero principal rebasa los 18 años. Y del resumidero natural no se sabe adónde lleva el agua de Tixtla.

—Según la tradición oral, las leyendas, dice que va a salir al río Azul, de Santa Fe, en Colotlipa.

—Sí, lo hemos escuchado. Pero lo hemos consultado con los geólogos, con los hidrólogos, y no se sabe a ciencia cierta.

En el caso del canal hacia Mochitlán, Sáyago González señala que se requeriría excavar una extensión de 2.5 kilómetros a 45 metros. Se trata de un cerro de piedra caliza.

“Si fuera hacia Mártir de Cuilapan, Apango, el canal sería mucho más extenso, aunque con menos profundidad. Cualquiera de las dos obras sería muy costosa, y llevaría mucho tiempo.”

La subsecretaria de Protección Civil del gobierno estatal, Nubia Sáyago González, luego de informar que ha disminuido la inundación “en algunas zonas hasta 20 metros de manera horizontal”, insiste en que el 20 de octubre esperan recibir un estudio geohidrológico que encargaron con recursos del Fondo Solidario de Desastres del Estado.

“Ese estudio nos va a permitir saber cuál será la obra que nos garantice que no suba tanto el nivel de la laguna durante la temporada de lluvias y evite posibles inundaciones.”

El estudio lo elabora una empresa privada del estado de Morelos que colabora con el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua.

Silencio del alcalde perredista

El alcalde Rogelio Nava Peralta, el segundo de cantera perredista, no quiso hacer ningún tipo de declaración a Contralínea Guerrero. El servidor público se negó a hablar sobre la inundación de la ciudad, la contaminación de la laguna con aguas negras del drenaje, los asentamientos irregulares en terrenos de la laguna, y sobre la construcción del centro deportivo a orillas de la misma.

Por su parte, la Conagua, a través de su responsable de Comunicación Social, Martín Abarca, informó por correo electrónico acerca de las posibles soluciones a las inundaciones; pero omitió responder si la laguna recibe las aguas residuales del drenaje. Tampoco señaló cuáles son los límites de la laguna, es decir, hasta dónde llega la zona federal, para establecer si existen construcciones habitacionales y un centro deportivo dentro de la laguna.

 

Publicado: Año 1 / Noviembre 2007 / No. 5



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